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Oxímoron o Lexatín

Exhibitions

Proyecto seleccionado en MU-TANTES, evento de experimentación gráfica (Murcia, 2019)

La hipocondría o hipocondriasis se puede definir como un trastorno psiquiátrico que se caracteriza por una preocupación excesiva y obsesiva por padecer o llegar a padecer una enfermedad grave. Grosso modo, podemos considerar que hay dos tipos de personas hipocondriacas, las que van constantemente al médico y las que no van nunca. Mi abuelo y yo pertenecemos al primer grupo, aunque siempre hubo algo que nos diferenció: mientras él suplía el supuesto problema con el consumo del mayor número de medicamentos posible, yo me negaba a tomarlos por miedo a sus efectos adversos. A él le daba terror no medicarse y a mí lo que medicarme podía producirme. A pesar de esto, a lo largo de nuestras vidas, los dos hemos coleccionado una cantidad importante de medicamentos, complejos vitamínicos, productos naturales y, en su caso, también una extensa colección de remedios homeopáticos. A principios de este año, tuve una crisis de ansiedad que se manifestó, entre otras cosas, en un incremento de la hipocondría. Uno de los primeros aprendizajes que tuve en la terapia fue que era necesario abrir la puerta de lo irreal.

Es un abordaje sencillo en la teoría y complicado en la práctica. Consiste en contraponer al pensamiento de “esto que me está pasando es el síntoma de una enfermedad grave” la premisa de “esto que acabo de pensar no es real”. Este procedimiento resulta análogo a encontrar una poesía en el prospecto de un medicamento. Encontrar esa «ficción» en la medicación es una manera de desacreditar la enfermedad y desafiar al trastorno. Pensé llevar a cabo este proyecto con mis medicamentos, pero, tras la reciente muerte de mi abuelo, encontré su botiquín habitual compuesto por más de 30 fármacos y decidí encontrar estas poesías también en sus prospectos. Es una forma de despedirme de él desde un lenguaje y un lugar común.